La diputada bonaerense y secretaria adjunta de SECASFPI, Soledad Alonso, participó de la masiva movilización convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) en Plaza de Mayo, en el marco del Día Internacional de las y los Trabajadores. En ese marco, marchó junto a compañeras y compañeros de SECASFPI, el gremio de las y los trabajadores de ANSES.

Alonso remarcó la necesidad de recuperar la memoria del movimiento obrero y poner en valor las etapas en las que el trabajo ocupó un lugar central en el modelo de país. “Durante los años 2003 a 2015, nuestro pueblo fue protagonista de una etapa en la que millones de personas pudieron vivir mejor, con trabajo, con derechos y con inclusión. Las y los trabajadores, sobre todo, vivimos con salarios y condiciones laborales dignas que hoy vemos caer cada día más”, expresó.

En este sentido, la legisladora de extracción sindical se refirió a la omisión durante el acto acerca de la situación de Cristina Fernández de Kirchner: “No podemos dejar de señalar una ausencia significativa en la jornada de hoy en Plaza de Mayo. En un 1° de mayo atravesado por un fuerte retroceso en materia de derechos y por la embestida del gobierno de Milei contra el pueblo trabajador, hubo una omisión que resulta inaceptable. No se dijo ni una sola palabra sobre la situación de proscripción y detención que atraviesa Cristina, nuestra conductora. Por eso decimos bien claro que no olvidamos lo que hizo por los trabajadores, lo que hizo por nuestra patria, y que estamos con ella y la vamos a liberar”.

Alonso, además,  destacó la importancia de la memoria histórica y mencionó las experiencias de ampliación de derechos laborales en los gobiernos peronistas. “La Argentina supo transitar etapas donde el trabajo fue ordenador social y motor de ascenso. Los nombres de Juan Domingo Perón, Eva Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner son ejemplos de cuando la política eligió ponerse del lado del trabajo, ampliando derechos y reconstruyendo expectativas”, afirmó.

Para cerrar, sostuvo que “recuperar la centralidad del trabajo como eje ordenador de la vida implica reconstruir un horizonte compartido” y agregó que “el desafío no es solo económico, sino profundamente político: construir una sociedad donde la pertenencia a la clase trabajadora no signifique empobrecimiento, sino posibilidad de una vida digna”. En ese camino, con la mirada puesta en el horizonte de 2027, enfatizó que “reconstruir la identidad y la fuerza de quienes viven de su esfuerzo no es solo una consigna, sino la condición necesaria para recuperar la esperanza, defender derechos y pensar un país donde el trabajo sea, una vez más, el punto de partida de un futuro compartido”.