A 49 años del golpe de Estado cívico militar de 1976, la diputada provincial Soledad Alonso, reafirma su compromiso con la memoria, la verdad y la justicia, y alerta sobre el peligro que
representan las políticas y discursos que buscan reinstalar la impunidad y el olvido.
La última dictadura instauró un plan sistemático de secuestro, tortura, robo de bebés y desaparición de 30.000 compañeras y compañeros para poder implementar sin resistencia, su plan económico, un plan de saqueo, endeudamiento y exclusión social. Hoy, las similitudes con el presente son alarmantes. El gobierno de Javier Milei aplica el mismo esquema de destrucción del Estado, entrega de la soberanía, endeudamiento y represión
brutal contra quienes se organizan para resistir. Como con la dictadura, las medidas impuestas benefician a las grandes corporaciones y empobrecen a las mayorías.
A esto se suma el inaceptable avance del negacionismo, es conocida la visita de miembros del gobierno a los represores presos y la misma vicepresidenta Victoria Villarruel reivindica
a los genocidas y desprecia la lucha de los organismos de derechos humanos. No es casualidad: borrar la memoria es condición necesaria para imponer nuevamente un país para pocos.
Frente a esta ofensiva, la respuesta es clara: más memoria, más organización, más lucha.
Este 24 de marzo, una vez más, el pueblo sale a las calles para defender la democracia, porque sin memoria no hay futuro.
La impunidad no es una opción. La democracia no se negocia.
Nos sumamos a marchar por la Patria que soñaron las y los 30.000. Presentes ahora y siempre.